Visitas de interés

Descubre el Sur de Marruecos

Marruecos es en sí un conjunto de imágenes, un collage, un desorden organizado que engloba una cultura, una forma de vida tan alejada y similar al mismo tiempo de la nuestra que nos sorprende y atrapa desde que pisamos suelo marroquí. Si estás interesado en esta cultura, es imprescindible conocer sus viviendas, su economía y la huella de las primeras poblaciones de la zona.

 

Las Kasbahs, una construcción milenaria

Originalmente, eran poblaciones fortificadas para defenderse de los intrusos o enemigos y de las inclemencias del tiempo. Construidas en adobe y con un entramado urbano laberíntico y cubierto, permiten protegerse del calor y de las tormentas de arena. Esta forma de vida ha perdurado en el tiempo y se encuentra en periodo de extinción por el éxodo de sus pobladores a las ciudades. Por esta razón, las innumerables kasbahs de la zona se convierten en una visita obligada.

Al adentrarnos en sus callejuelas, te recibirán los niños del poblado, siempre curiosos ante la presencia de un extranjero. Te acompañarán a lo largo del recorrido donde podrás observar cómo las mujeres y las niñas acarrean el agua desde el pozo a sus viviendas, preparan el pan en el horno comunitario o cómo los niños asisten a clase en la madrasa. Con un poco de suerte, podrás degustar un té en alguna de las viviendas particulares.

El mercado de Rissani, la exaltación de los sentidos

Los mercados, conocidos como zocos, son el punto neurálgico de las transacciones comerciales. El de Rissani es el ejemplo más representativo de un mercado tradicional marroquí. Artesanos de la madera y del hierro, puestos de alimentación y de especias, mercado de animales vivos, puestos de ropa y orfebres comparten el espacio, generando una amalgama bulliciosa y colorida de personas y objetos, donde el movimiento, los olores y el sonido te saturarán los sentidos.

Los grabados rupestres, la huella de los antepasados

A pocos kilómetros de Merzouga existe un yacimiento arqueológico compuesto de viviendas en piedra y grabados rupestres de más de dos mil seiscientos años de antigüedad. Resulta difícil encontrar información acerca de ese conjunto dado que no se han llevado a cabo investigaciones concretas. Sin embargo, su riqueza parece obvia dado que combina a pocos metros construcciones poco habituales de la zona con grabados rupestres. Proyecto Dar Mari está desarrollando una investigación junto con arqueólogos españoles para conocer y poner en valor dicho yacimiento.

La visita resulta mágica, además de por los restos arqueológicos, por su enclave de gran energía telúrica, situado en un pequeño cerro con vistas al valle del Ziz y el pueblo de Taouz.

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    - Destacables las Kasbahs, el mercado de Rissani y los grabados rupestres
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