Merzouga

Uno de esos poco lugares mágicos en el mundo

Merzouga es la principal razón por la que Proyecto Dar Mari nació, uno de esos poco lugares mágicos en el mundo capaces de hacerte llorar con tan sólo contemplarlos.

Las primeras poblaciones

Hasta la colonización francesa, la zona estaba habitada por tribus nómadas. M’fils fue el primer asentamiento humano, fruto de la explotación minera en los tiempos de la colonización. Cuando se fueron los franceses y se llevaron las bombas de agua, los habitantes tuvieron que irse en busca de zonas donde el agua fuera más accesible. Así llegaron a los pies de las dunas, donde aunque parezca sorprendente, el agua está a pocos metros bajo tierra. Así nació Merzouga, por el agua, por sus dunas. Dunas vivas, inmóviles, gracias a esa preciada agua que las mantiene en el sitio.

Las dunas y sus propiedades curativas

Si por algo es conocida Merzouga es por las Dunas de Erg Chebbi, una lengua de arena 22 km de largo y 5 km de ancho cuyas dunas más altas alcanzan los 150 metros de altura. Son conocidas por su excepcional color rojizo y por ser el escenario de los baños de arena. Cada verano, miles de personas acuden a Merzouga a enterrarse en su arena a más de 70 grados. Este tratamiento está basado en absorber los excesos de humedad del cuerpo, incluso de la masa ósea. Está indicado para problemas de reumatismo, lumbalgias y dermatológicos.

La hospitalidad de su pueblo

La gente de Merzouga es conocida por ser uno de los pueblos más acogedores con un gran sentido de la hospitalidad. Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, existía una mujer con tres hijos pequeños llamada Merzouga. Eran muy pobres, y un día estaba desesperada porque no tenía qué darles de comer. Casualmente se encontró con unas familias nómadas, que estaban divirtiéndose con sus bailes bereberes, y se acercó a pedirles un poco de comida. Se negaron a dársela, y siguieron bailando toda la noche. Viéndolo, el dios bereber Akkuc levantó un viento que arrastró la arena para crear las dunas del desierto, y bajo ellas sepultó a los que habían sido tan malvados. A partir de entonces, esa porción de desierto, recibió el nombre de Merzouga.